Alfafara: Cueva de Bolumini, Alt de la Cava, Roca dels Taulellets, Cava de Don Miguel, Font del Moli Mato.

Nunca habíamos escuchado la expresión “ídolos oculados” antes de visitar  la “Cueva de Bolumini“, el 14 de febrero del 2021. ” Son piezas hechas con huesos de cabra u oveja cortados y con decoración grabada, que parecen una representación facial con ojos y sucesión de bandas en zig zag. Podrían representar imágenes de una divinidad o ser trascendente que servía de amuleto para el más allá”. La cueva alberga el lugar perfecto, sereno, resguardado con unas vistas mágicas, que invitan a la meditación. 

A continuación, os indicamos la ficha técnica de la ruta: desde Alfafara, Cueva del Bolumini, Alt de la Cava, Roca dels Taulellets, Cava de Don Miguel, Font del Moli Mato, así como el enlace a las recomendaciones de rigor y avisos importantes a tener en consideración antes de emprender actividades de senderismo:

ENLACE A RECOMENDACIONES Y AVISOS IMPORTANTES

Nos dirigimos al pueblo de Alfafara, en la provincia de Alicante y aparcamos en el área recreativa de la “Font de Tarragó” . Nuestro itinerario empieza por un sendero a la izquierda, concretamente por la “Senda dels Ibers” hacia el “Cabeço de Mariola” , con un desnivel pronunciado que nos hizo sacar la lengua en los primeros tramos. 

ENLACE APARCAMIENTO

Llegamos a unos paneles informativos sobre estos parajes, nos indica el Cabeço de Serrelles y la Atalaya. Seguimos subiendo por la senda que atraviesa el  bosque para alcanzar una bifurcación y tomamos la izquierda, por pista, estamos en els Collets. En el  siguiente cruce de camino a la derecha, para andar un sendero estrecho hacía la Cueva de Bolumini.  

Subimos poco a poco por un sendero estrecho pero cómodo de tierra, apreciamos unas panorámicas cada vez más amplias. 

Alcanzamos el cabeço de Mariola, donde se encontraba el poblado ibero con una muralla perimetral, nos encontramos con una esplanada sembrada de rocas y unas vistas de 360 grados de todo el valle que la circunfleja.  

Atravesamos este paraje para coger un sendero a la derecha que nos conducirá por encima de rocas grandes y llanas, alternando con tramos de tierra rojiza suelta hasta  la entrada de la Cueva, ubicada a las faldas de la montaña justo debajo de donde se situaba el poblado ibero. 

La entrada parece moldeada con una columna trenzada que sostiene el techo. Aquí se conjugan todas las tonalidades del blanco al gris pasando por los verdes que contrasta con la arcilla roja dependiendo de la entrada de luz, lo que le confiere un aura de espiritualidad, y unas imágenes del paisaje sublimes.

Al abrigo de su cueva se pueden adivinar las reminiscencias de vivencias de nuestros ancestros. Se encontraron “ídolos oculados” lo que atestigua que podría tratarse de un lugar de culto donde enterraban a personas importantes. Se puede acceder a la parte más alta donde la cúpula del techo es bajo y una sala recóndita y honda.

Al salir de la “cueva Blanca” (el otro nombre por el que es conocida), retomamos el sendero de tierra a la derecha para dirigirnos” hacia el collado hasta toparnos con unos paneles indicativos. El camino por donde emprendemos una subida se encuentra escondido por la vegetación de maquis. 

No tardamos en llegar a la Roca del Taulellets. Una formación rocosa esculpida en medio de la naturaleza que invita a retratarla desde todos los ángulos y que además nos ofrece estupendas vistas. 

Avanzamos pocos metros y descubrimos la Cava del Portín, de un diámetro de entre 14 a 18 metros y donde almacenaban la nieve. una cortina de hojas viste, descolgándose, la pared. 

Una última subida para alcanzar el “Cim del Portí”, punto geodésico a 1087 m de altitud. Unas panorámicas fantásticas, que ni la intemperie de la meteorología adversa, por el fuente viento, desmejoró. Podemos contemplar la cima de la Blasca, el Montcabrer y el Maigmó. Desde aquí emprendemos una bajada en zig zag.   

Seguida de una mini subida, que nos sigue deleitando con los diaporamas que nos ofrece, para acercarnos cada vez más hacia la “Cava de Don Miguel” siguiendo las marcas pintadas en las rocas de color banco y amarillo

Una impresionante nevera que rodeamos desde arriba siguiendo por la derecha junto a una barandilla de madera que nos acompaña hasta la explanada que conforma la entrada a esta magnifica, conservada e imponente construcción que nos permite adentrarnos para contemplar su interior, que hospeda bastante vegetación. 

Tras un merecido descanso y el tiempo de comer nuestros bocadillos y contemplar desde este balcón el valle, nos dirigimos según nos indica el panel hacia el Refugio Molí Mato a unos 2.5 kilómetros. Por nuestra izquierda, iremos alternando sendero de tierra estrecho, pista de tierra, pista de cemento y camino de tierra y piedras a través de un bosque de pinos..

Pasamos delante de la “Cova del agua” , de una mini tienda hecha con ramas a los pie de un pino y en ese punto tomamos el sendero a la derecha para bajar a la área recreativa del Molí Mató. 

Este enclave presenta varias mesas de picnic rodeados por la presencia del agua, bien sea por el riachuelo que serpentea por los conductos de piedras, bien por la balsa que se encuentra a la parte de abajo, junto a una cascada que distribuye el agua. 

Retrocedemos para retomar el camino y seguir recto por el sendero de tierra a través del bosque de pino y luego más pedregoso con vegetación de monte bajo como esparragueras, carrascas, romeros, tomillos… 

Pronto aparece un poste indicativo de lo que nos falta para terminar nuestra escapada de hoy, en poco más de un kilómetro se encuentra Alfafara. Nos queda bordear una balsa, el “Raco de la Font”, no sin antes llegar a ella por una pista cementada y  un sendero un poco accidentado por corrimientos de tierra. El lugar es mágico y en verano, deducimos que más de uno vendrá a darse un chapuzón. Hoy, solo nos es permitido abrumarnos con los reflejos del cielo en el agua. 

Seguimos el ultimo tramo por pista forestal, cómoda y rodeados de pinos. Tomamos el camino de la izquierda cuando bifurca y no tardamos en llegar a nuestro punto de partida la “Font de Tarrago” donde observamos otra planta endémica de la zona : el durillo (también conocido como laurentino, laurel salvaje o marfull) arbustos con flores blancas. 

Una ruta muy recomendable para toda la familia respetando siempre el entorno. La Cueva Bolumini se encontraba muy concurrida para esta época del año. Una excursión, que nos retrocede en el tiempo, con contrastes y como siempre os animamos a hacerla, las rutas se viven!

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