Enguera: La ruta de los Cucos

A las puertas del mes de marzo de 2021 y ante las adversas previsiones meteorológicas, nuestra ruta nos arrima a viajar cerca  de casa y por terreno cómodo, sin despreciar el entorno que tiene su encanto, como siempre. Dado la época de pandemia en la que vivimos, Adene (Asociación Para La Defensa De La Naturaleza De Enguera) se encontraba cerrada al público (no pudimos visitar el cuco que se encuentra en sus jardines). En la entrada, podemos observar las pautas a realizar en caso de incendio forestal, pero como siempre más vale prevenir que curar y nos debemos de respetar, evitar daños a la naturaleza y sobre todo preservarla. árboles frutales, olivos. 

Los cucos de la Sierra de Enguera son unas  construcciones peculiares en piedra seca que se levantan en las fincas de secano. Son de pequeño y medio tamaño y están relativamente alejados del núcleo urbano. Los hay que pueden albergar personas, animales y objetos de labranza, al igual que las cosechas de aceitunas y algarrobos y otros que eran utilizados como despensa de agua que se recogía durante las lluvias. Un patrimonio natural de nuestros antepasados que tenemos la obligación  de preservar. Cabe recalcar que la mayoría de los  cucos se encuentran en terrenos o en propiedades privadas que debemos respetar. La ruta de hoy es fácil, un paseo relajante rodeados de frutales y árboles autóctonos.

A continuación, os indicamos la ficha técnica de la ruta: desde Enguera (visita de 4 cucos), así como el enlace a las recomendaciones de rigor y avisos importantes a tener en consideración antes de emprender actividades de senderismo:

ENLACE A RECOMENDACIONES Y AVISOS IMPORTANTES

Nos dirigimos a la población de Enguera y aparcamos casi a las afueras del pueblo, cerca de la  Fuente Cáñez con su emblemático abrevadero que data del año 1.899 enfrentando el centro Adene. 

ENLACE APARCAMIENTO

Atravesamos una calle de chalets y seguimos por pista asfaltada. El día amanece gris y muy nublado, no obstante, los tapices de flores anuncian la primavera con matices de colores donde hoy, sobresalen los alegres amarillos. No somos conscientes del tesoro de biodiversidad que nos rodea, así como de la riqueza endémica de nuestro entorno. 

Nuestra marcha es cómoda, flanqueada por campos de olivos y vergeles de cítricos. Cuidado, puesto que se transita por carretera, la precaución no está de más. En unos tres kilómetros aproximadamente, observamos a nuestra derecha una baliza de piedra con un cartel indicándonos dos cucos ( solo visitaremos el primero, debido a la meteorología, volveremos en otra ocasión para ver el de Pedro Sanchis).

Es nombrado como Jaime Frances. Se ubica dentro de un campo de naranjos y se conserva bien. La mampostería es todo un arte. Estas construcciones nos encantan por su simplicidad, forma y artesanía, se funde en el paisaje.

Un hongo se cruza por el camino y no perdemos la ocasión de fotografiarlo. Retrocedemos al camino y seguimos unos dos kilómetros, sin darnos casi cuenta, tomamos un poco de altura y asomamos la vista sobre el valle.  

Pasamos delante de un chalet, cuando nos sorprendió el saludo de un simpático perrito. Los campos se transforman en bosques de pinos, Alcanzamos las ruinas de un corral, en un camino que corta a nuestra derecha.

Llegamos a la entrada de una finca » La Loma del Higueral». En medio de los olivos y algarrobos, muy cerca de unas ruinas con un interminable pino en su interior, se ubica el siguiente cuco, el de Primitivo Esteve. Este concretamente es más hondo y recogería agua. Recalcamos que debemos respetar en todo momento tanto el entorno, como el tener que adentrarnos en propiedades para poder observar tan peculiar arquitectura.  

Al retomar el camino a la izquierda, nos topamos con unos carteles que indican otro cuco, el de J.M. Simón. La inscripción está borrada y la puerta metálica se encuentra cerrada. Hicimos una foto desde fuera de la propiedad, puesto que, al estar la puerta con candado, se entiende que NO se autoriza la entrada, aunque no se encuentre vallada, lo cual respetamos. Retrocedemos y llegaremos a una intersección: la Vereda de Saitón, tomaremos el camino de la izquierda. Haremos lo mismo en la siguiente, para visitar el cuco de Miguel Gomez Bleda. 

La construcción es más grande que las anteriores y muy bien conservada. Se ve desde el camino y posiblemente se trate de un cuco y un corral para el ganado. 

El camino se vuelve a teñir de amarillo, lo que ilumina un poco este día gris. Observamos muchos tocones con las raíces secándose. Le pedimos la ubicación del siguiente cuco, el de Natividad Sanz, a un labrador que se encontraba en su caseta de campo, el cual muy amablemente nos invita a cruzar sus bancales de olivos para descubrirlo. Nunca mejor dicho, este se encuentra un poco escondido de la vista, tal cómo un tesoro. 

Proseguimos por la izquierda por pista y apreciamos una vista de la población de Enguera. Muchas piedras estaban escalonadas, moldeadas por la naturaleza, a lo mejor, anteriormente, sería el cauce de un río.   

El último tramo antes de llegar a Enguera, nos reconduce al pueblo rodeados de olivos repletos de flores campestres. Un solitario vestigio de árbol quemado, en el que el fuego ha esculpido una figura, el despertar de unas colmenas a los pies de los naranjos, nos anuncia que pronto vendrá la primavera, nos dejan una sensación de bienestar.  

De vuelta al punto de partida al centro de Adene (Asociación para la Defensa de la Naturaleza). Damos por finalizado el itinerario. Una ruta fácil, recomendable, ideal para pasear y disfrutar de un paseo agradable al tiempo de visitar unas construcciones típicas de nuestra región. De seguro que volveremos para poder ver los que nos hemos perdido. 

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Hasta la próxima aventurer@s!!!