El gigante de piedra dormido. Sierra Segaría desde El Verger

Para finalizar el mes de octubre 2020, optamos por otra ruta con panorámicas excepcionales. Tuvimos que lidiar un poco con el cambio de horario y una excursión ruda, delicada y llena de contrastes en el trayecto, pero la satisfacción al final mereció el esfuerzo. Desde la misma carretera se puede vislumbrar una silueta de gigante de piedra dormido, de ahí el topónimo de la sierra de Segaría y peña roja. Existen varias rutas circulares de la zona. Se puede hacer la circular del Verger con subida a la cima o no. La ascensión a la cima no es recomendable para las personas que no estén preparadas físicamente o senderistas habituales, es dura y en ciertos puntos con cortantes y agujeros no delimitados, las piedras están pintadas con marcas amarillas, algunas se deben intuir, pero es un recorrido duro, por y entre rocas. El llegar hasta el vértice geodésico nos depara con unas vistas  increíbles. 

Os recomendamos llevar suficiente agua, zapatillas de montaña o senderismo y protección solar. 

Una ruta aunque señalizada, difícil de seguir,  por descuidada y si decidimos subir a la cima, extremar las precauciones. Es circular de unos  14 kilometros y la realizamos en 7 horas con paradas. 

Aparcamos en el campo santo de El Verger, os dejamos a continuación el enlace: 

ENLACE PARKING

Tras bajar del coche observamos la imponente figura de la montaña. Podemos informarnos con los paneles de las rutas a seguir. Muchas de las marcas han desaparecido y agradeceremos encontrar hitos que son nuestras migas de pan en el camino. 

La aventura empieza pasando por dos túneles con sorprendentes murales antes de emprender una subida e ir cogiendo altura hasta llegar a unos postes que nos dirigen bien sea a la PR-CV415  o la la peña roja. Nosotros seguimos para la sierra del Segaría, tomando la 415 hacia la Font del Catalá. 

El sendero no da tregua en su subida, rodeados de margallones, esparragueras y arbustos espinosos que nos cosen literalmente con sus largas agujas. Eso sí las vista de los marjales y de la costa empiezan a ser impresionantes. 

Bordeamos la montaña por la ombría y pronto llegamos a un poste que nos indica la dirección para subir por nuestra izquierda por un caminito pedregoso, guiándonos con los hitos, hasta la arista, donde cogemos la senda a nuestra derecha, hasta el siguiente poste, Subimos hacia el Portet de Ondara.  

A partir de ese punto, el Collado de Segaría, no hay sendero. Es una travesía para realizarla con mucha precaución puesto que seguimos por la cresta de la sierra, con grandes bloques de piedras, con grietas, cantos afilados, alguna que otra trepada y buscando la mejor vía con la ayuda de los hitos y las marcas pintadas muchas veces prácticamente descoloridas. Se debe extremar la atención.

Alcanzamos unos pinos, pensando que quedaba poco, pero todavía nos esperaba un buen tramo antes de llegar al vértice. No nos perdemos detalle del entorno, una lagartija o una raíces que esculpen la piedra para sobrevivir, y las imágenes a vista de pájaro, imponentes. A lo lejos divisamos el Montgó.   

Vislumbramos a lo lejos el punto geodésico, no debemos apresurarnos y seguir con prudencia. Al llegar, observamos una casita de hierro forjado y soldada. así como una placa con una máxima: “Hasta aquí has llegado? Muy cansado y acalorado? Siéntate, mira, disfruta de un mar hormigonado, un buey bañándose y un reloj sin prisa” . Hacemos caso, descansamos un ratito para deleitarnos con unas vertiginosas panorámicas de 360ºC. 

El tiempo se detuvo como nosotros, delante de este reloj parado, forjado en un buzón. Desandamos lo andado, con mucho cuidado, ya aproximándonos  a los paneles, observamos un enorme agujero casi tapado por la vegetación. 

Retomamos el sendero, ahora mucho más cómodo, En un kilómetro, nos adentramos en una frondosa arbolada. En este tramo, el track que seguimos fue imposible. Deducimos que según las señales, se sube por un sendero bordeando una montaña hasta el poblado ibérico. No obstante, nosotros seguimos el track y bordeamos unos bancales hasta llegar a una carretera que lleva a las antenas de televisión y al poblado ibérico. Dada la hora, no lo visitamos, sino que emprendimos la bajada a la cantera de hierro, por una senda a la derecha a medio kilómetro antes de llegar al poblado ibérico.

Descendemos hacía el Coll del pas de Benimeli siguiendo el sendero marcado. Atravesamos un yacimiento de mineral de hierro y un abrevadero. 

Tomamos la dirección del parque Segaría indicado por el panel junto al abrevadero. el camino es estrecho pero cómodo y va disminuyendo la altura poco a poco. En casi una hora, alcanzamos el canal de regadío de unos dos kilómetros de longitud, en mal estado en algún que otro tramo. Un paseo singular, hasta que no se puede transitar y tomamos el sendero hacia el parque de Segaría. 

Tras pasar por el parque, nos dirigimos a la cantera y evitaremos pasar por unas colmenas, para subir por el flanco de la montaña siguiendo las marcas blancas y amarillas del PR415  hasta llegar al Morro de les Coves y seguidamente la Cova Fosca. 

Nos detenemos muy poco, el día se va apagando. Las dos cuevas se encuentran muy cerca la una de la otra. 

Una última ojeada desde la Cueva Fosca y bajamos por un sendero para reprender el camino que nos lleva nuevamente a los túneles y al parking. 

Una ruta compleja y completa. Volveremos para visitar la Cueva de Bolumini pero desde el pueblo de Benimeli . 

En los siguientes enlaces encontraréis por un lado las fotos realizadas ese día colgadas en nuestro Facebook, y por otro lado los tracks de Relive y Wikiloc: 

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Hasta la próxima aventurer@s!!!