Txarlazo desde el área recreativa La Choza.

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A veces puede surgir, que las previsiones meteorológicas no sea las más adecuadas para seguir realizando una ruta. La prudencia, en estos casos, es buena consejera, sobre todo si se desconoce la zona. No obstante, pudimos subir, por lo menos hasta el Txarlazo, en un ambiente de cuento de hadas, donde la niebla solo dejaba percibir siluetas fantasmagóricas y nos permitía dar rienda suelta a nuestra imaginación. Un paseo corto y lineal que no defrauda: Un bosque protector, un conjunto de vacas observando nuestros pasos, un corredor de entrada entre dos paredes de rocas, una imponente y peculiar ermita, que parecía tener un guardián. Un simpático y cariñoso perro, que no nos abandonó en nuestra corta instancia en este enclave, 

A continuación, os indicamos el enlace a las recomendaciones de rigor y avisos importantes a tener en consideración, antes de emprender actividades de senderismo, así como la ficha técnica: 

ENLACE A RECOMENDACIONES Y AVISOS IMPORTANTE.

Seguidamente, os dejamos las coordenadas donde aparcamos el coche, más concretamente, en el parking de el área recreativa de La Choza: 

ENLACE APARCAMIENTO

Llegamos al área recreativa de La Choza. Seguimos las indicaciones del poste, el camino ancho y cómodo nos adentra a un pinar, luego pasamos por unos quejigales. A la bifurcación, tomamos la izquierda. El día de hoy, 04 de agosto, ha amanecido con una ligera bruma. 

Conforme vamos tomando altura, por el ancho sendero en zig-zag, el bosque se vuelve más tupido y los hayedos alargan sus horizontales ramas, como brazos para saludarnos. La niebla empieza a hacer acto de presencia. Esta ligera bruma  moja todo a su paso. El camino se vuelve más resbaladizo, en algunos tramos, con barro. 

Una sorpresa nos espera en una curva de la subida. Un conjunto de bovinos, nos observa, atentos a nuestro pasar, muy tranquilos.  

En otra curva de la ascensión, aparece a nuestra derecha, una fuente, con una mesa para picnic. Una inscripción advierte: «El agua que te doy, no me la pagues con golpes»

Proseguimos, siempre subiendo. Ahora, el sendero es más pedregoso y las piedras más resbaladizas. En poco tiempo, dos paredes de rocas, nos ofrecen un estrecho pasillo hasta una esplanada. 

A solo 300m se encuentra el monumento al monte Txarlazo, según el poste indicativo. Aquí, aminoramos la marcha para poner más atención. La niebla es mucho más espesa y en este terreno se encuentra alguna que otra sima profunda, peligro para personas y mascotas. 

De pronto, siluetas se dibujan entre la espesa niebla. Solo percibimos los contornos. Una figura está en movimiento y viene hacia nosotros. Es un perro mastín, no sabemos si se ha extraviado o es su hábitat habitual con algún rebaño a su cargo. Lo que si apreciamos es su simpatía y bondad. 

Parece ser, que el monumento se encuentra en fase de restauración por el enverjado que lo circunvala. Nos situamos en  la cima del monte Txarlazo, a 927 metros de altitud. El monumento a la Virgen de la Antigua, es cuanto menos peculiar y curioso. Impone y en días tan especiales como hoy, todavía más. Le confiere un halo de misterio y paz, una atmosfera simbólica.

Junto a este santuario, se ubica un buzón con un ciclista. Esta ermita, monumento a la Virgen de la Antigua, se inauguro en 1904. 

Tiene 25 metros de altura, formado por una gran zapata, un tronco cilíndrico con unas ramas, que imitan a una morera -árbol sobre el que la historia cuenta que la Virgen se apareció a un humilde pastor- el cuerpo central, la imagen y la corona de la Virgen. Una de sus singularidades es que por el interior del tronco discurre una escalinata, por la que se accede a la copa del árbol, que alberga un amplio salón con seis ventanales y a una balconada superior situada a la altura de la cintura de la Virgen. Sin embargo, el acceso a estas dependencias está, desde hace años, cerrado por su mala conservación.» (Fuente: deia)

Permanecemos un buen rato, para ver si la niebla se disipa, pero no tenemos suerte. Así que decidimos volver por donde subimos, puesto que la circular está mucho más expuesta. Al perder altura, la bruma va desapareciendo y el bosque retoma un verde más luminoso. En un abierto, podemos disfrutar de las espectaculares vistas sobre el valle. De repente, nos cruzamos nuevamente, con nuestro amigo. 

Luego, le damos a beber y un poco de nuestro bocadillo. Un encanto de perro. Encuentros como este, te alegran el día. 

Aunque, el monte Txarlazo desde la área recreativa de La Choza se ve más despejado, observamos que el resto de la ruta, que teníamos previsto realizar, todavía se encuentra envuelta en su manto. Tomamos la buena decisión. 

Pasamos por delante la fuente de La Choza, para alcanzar su área recreativa para comer, junto a un pastizal con vacas. Un lugar bucólico, con mucha calma, que nos permite seguir disfrutando de este magnifico enclave. 

Una ruta maravillosa. Hechizadora con niebla, que le confiere otra perspectiva, con un halo de misterio y aventura. Recomendable para hacer con niños y mascotas, bajo supervisión siempre de adultos. No pudimos ver esta vez, las vistas desde el Txarlazo, lo que nos da una excusa para poder volver, prometido.

Os dejamos a continuación, los enlaces a nuestras fotografías en Facebook, y los tracks de Wikiloc y Relive:

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Hasta la próxima aventurer@s!!!