Tragacete: Estrecho del infierno y Cerro San Felipe desde el Albergue de San Blas.

La historia se repite, si es con tan apreciados protagonistas como el agua, los bosques, la flora y la fauna, el afán de regresar para reencontrarlos, se convierte en inmenso. El itinerario de hoy solapa en alguno de sus tramos con el PR-CU79, de nuestra ruta del nacimiento del rio Cuervo. Volvemos a vislumbrar sutilmente la fuga de las cabras montesas y el despertar del embalse de Toba. Un recorrido que nos lleva hasta Tragacete, concretamente al albergue de San Blas, visitamos el Estrecho del infierno, subimos al Cerro San Felipe y asomamos a la fuente Hontanar.  Se respira paz y sosiego, una tranquilidad solazada por el inigualable canto de los pájaros y una pizpireta ardilla. Las espectaculares panorámicas desde el cerro, un gozo. Una escapada arropada por la magnificencia y la descomunal belleza de los bosques de pinos. 

A continuación, os indicamos el enlace a las recomendaciones de rigor y avisos importantes a tener en consideración antes de emprender actividades de senderismo, así como la ficha técnica: 

ENLACE A RECOMENDACIONES Y AVISOS IMPORTANTES

Nos dirigimos desde Uña hacia Tragacete al albergue de San Blas, os indicamos a continuación las coordenadas para el aparcamiento : 

ENLACE APARCAMIENTO 

Desde el albergue, seguimos a la izquierda unos 400m. A nuestra derecha se encuentra la Peña del Fraile y la fuente de San Blas. «Dependiendo de la generosidad de las precipitaciones del año, podemos encontrar las primeras aguas del Júcar en varios lugares: Ojuelos de Valdeminguetes, Estrecho del Infierno, Estrecho de San Blas. 

Junto a la fuente, se ubica unas mesas de picnic, a la puerta del Estrecho de San Blas. Seguimos por una pista forestal en paralelo al riachuelo. Observando varios manantiales que se nutren de acuíferos profundos y extensos. El camino se adentra en un tupido bosque, donde nos vigilaba una simpática ardilla. 

En una bifurcación a la izquierda, el sendero PNSC-S11 asciende hasta el Cerro San Felipe, seguimos recto, por un tramo no señalizado de ida y vuelta hasta el Estrecho del Infierno. «La dura roca caliza se abre en este estrecho para dejar paso al joven Júcar. Por el angosto paso discurren las aguas que han brotado más arriba. En las paredes del estrecho resisten a las duras condiciones ambientales, unos cuantos bonsáis naturales, pinos que se aferran a la estéril roca. Todo un ejemplo de supervivencia. 

Proseguimos por un estrecho sendero hasta que el tupido bosque empieza a abrir un claro. Un enclave donde según la época del año y las precipitaciones se pueden observar los ojuelos de Valdeminguete. En nuestro caso, no se encontraban con agua. 

Tras disfrutar de unos momentos de relax, retrocedemos al panel de la bifurcación, para tomar ahora el sendero de la derecha con una pronunciada subida. Examinamos varias huellas de animales en este tramo.

Las vistas durante esta ascensión son muy bonitas, alegrándonos el esfuerzo, el  maravilloso concierto de los cantos de pájaros, con el eco de un cuco.  

Llegamos con brío a un collado, con un panel indicativo. Una pausa, para un pequeño descanso y aprovechar el ambiente que nos rodea y emprendemos con denuedo, una ida y vuelta con una subida en un primer tramo bastante pedregoso y un poco dificultoso, que poco a poco se transforma en un sorprendente sendero que nos conduce por un precioso trecho hacia el cerro de San Felipe. 

Durante el recorrido de subida, debemos detenernos para contemplar tanto la vegetación como el paisaje que nos ofrece este rincón encantador. 

Otro pequeño collado, preámbulo al Cerro de San Felipe, donde se encuentra un pequeño montículo, que permite tener una visión privilegiada del valle. Nos llamo poderosamente la atención, sobre todo a Fosca, la miríada de mariquitas que albergaba.

El Cerro San Felipe (1838m) es magnifico. Una amplia esplanada nos permite visionar todo el valle que lo circunvala y al pueblo de Tragacete. Unas esplendidas imágenes. Luego, nos permitimos efectuar un descanso para recrearnos con el paisaje.    

Reprendemos la vuelta hasta el primer collado, disfrutando nuevamente de este marco, descendemos con algo de precaución  por la piedra suelta. 

Seguimos por un pequeño sendero a la derecha de un palo de madera, cuyos paneles se han desprendido, de inmediato podremos ver las marcas amarillas y blancas un árbol que nos asegura que vamos por buen camino.  Nos espera una bajada en zig-zag por un estrecho sendero pedregoso. 

La senda desemboca a una pista forestal. Seguimos a la izquierda a la bifurcación. En pocos minutos, a nuestra derecha encontramos la fuente Ontara, vigilados desde las alturas por unos majestuosos buitres leonados.  

Un pequeño oasis para multitud de insectos y fauna. Seguimos por la pista, las formas rocosas se multiplican hasta llegar a la peña del Fraile y la fuente de San Blas y dar por terminada la ruta en el albergue, donde nos animamos a degustar nuestros bocadillos a la ombría de un árbol.

Una ruta con toda la esencia de la serranía de Cuenca. Rincones encantadores que invitan a la relajación, el sosiego y una inmensa tranquilidad, que nos permite reencontrarnos con la naturaleza.

Como todos nuestros atardeceres de regreso al pueblo de Uña, nos acostumbramos a pasear por su laguna. el recorrido de hoy, nos conduce a la caseta de observación y la alargamos hasta la escuela de pesca, donde nos enamoró un añoso árbol. Un lugar mágico. 

Os dejamos a continuación, el video en nuestro canal de YouTube, así como los enlaces a nuestras fotografías en Facebook, y los tracks de Wikiloc y Relive: 

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Hasta la próxima aventurer@s!!!!