Llocnou de Sant Jeroni-Mirador del Bancal de la Creu- Penya dels Forcalls y Cim de la Cuta.

Tras la semana de tormentas en los primeros días de noviembre 2020, optamos por una ruta que fuese pisable y cerca de casa.  Nos decidimos por la ruta PR CV400, en la localidad de Llocnou de San Jeroni, su Monasterio impresiona desde la carretera, pero en estos tiempo de pandemia, su visita es imposible. En la aventura de hoy, encontraremos varios enclaves, como son el mirador de les creus, la Penya dels Forcalls y el Cim de la Cuta, entre imágenes de paisajes impresionantes y vestigios de corrales en ruinas. Nos sorprendió la cantidad de romero, pebrella y brezo en flor, así como flores de azafrán, en un noviembre calurosamente atípico. 

La ruta es circular de 16 kilómetros que completamos con paradas en unas 6 horas. Cómoda y soleada en prácticamente todo el recorrido, recomendamos realizarla en las estaciones de otoño o invierno. Como siempre, llevar suficiente agua, protección solar y zapatillas de senderismo o montaña. 

Nos dirigimos a la población de Llocnou de San Jeroni para aparcar el coche cerca del pabellón multiusos en la calle del Rafalet de Bonamira. Os dejamos el enlace del aparcamiento: 

ENLACE APARCAMIENTO 

Emprendemos el itinerario, atravesando el puente sobre la carretera CV60 y seguiremos por el camino que nos enfrenta, volveremos por el de la derecha. Nos rodean unos bancales de naranjos, en pocos metros el primer poste indicativo, seguimos por la izquierda hacia el Bancal de la Creu y el Camí de l’ Ombría, como su nombre indica, con sombra durante el trayecto por el mismo. 

El sendero estrecho, transcurre por un bosque, es bastante empinado, pero no entraña ninguna dificultad, escalonado, limpio de maleza, desde donde apreciamos unas vistas panorámicas estupendas del pueblo de Llocnou de San Jeroni. 

Seguimos en zig-zag bordeando un flanco de la montaña hasta llegar al Mirador de la Creu. Unas imágenes, a vista de pájaro, excepcionales de la zona e inclusive del mar al horizonte, aunque teníamos una bruma persistente. Ubicado en un entorno muy bonito con arboles y enfrentando unas ruinas: la Casa del Bancal, una cabaña con mesas y bancos de madera para descansar del camino y disfrutar de un picnic. 

Proseguimos por pista forestal hacía el Cim del Martorell, el paseo, todavía un poco fangoso, esta plagado de chimeneas de hormigueros y el frenesí de miríadas de hormigas. Diseminadas por el camino, unas ruinas, el Corral del Rico, en el Terme de Castellonet.

En pocos metros, a nuestra izquierda, desviamos el paso para ver la Font del Frare ( un poco abandonada) y más adelante vemos la Caseta de la Fonteta, para  seguir hacía el Creuament del Ranxo, rodeados de montañas y bancales estratificados de piedras.

Llegamos al Creuament del Ranxo y tomamos la pista forestal de la izquierda para emprender un tramo con bastante desnivel continuado, por este motivo calificamos la ruta de moderada, recomendamos no hacer esta ruta en verano, muchos tramos con esfuerzo a pleno sol. Las vistas eso si son admirables, los cantos de pájaros nos relajan mientras avanzamos en el camino. 

En la Penya dels Forcalls hay otra cabaña para descansar y picnic. La pista se transforma en un sendero estrecho que nos permite ganar más altura para pasear por la arista de la montaña con vistas fantásticas de los valles a sus dos vertientes. Un panel indicativo nos informa que quedan unos 40 minutos para llegar a la Cima de la Cuta.

Desde la Cuta, contemplamos varias cimas de las emblemáticas montañas  La Safor, Monduver,  Benicadell y Montgó. Un rincón para relajarse y meditar. Por cierto, aprovechamos para comer, sin percatarnos hasta terminar, de la compañía de una oruga procesionaria mimetizada en la vegetación. 

Tras disfrutar del entorno, volvemos sobre nuestros pasos para dirigirnos al Trencat de la Cuta. Parece la entrada a un laberinto entre dos paredes, pero no, vamos hacia el Terme de Terrateig, por una serpenteante pista forestal.

Esta pista en algunos tramos es de cemento, cómoda y en continua bajada suave. 

Un panel informativo nos indica el Creuament  de la Mina. Seguimos hasta alcanzar un pequeño sendero casi escondido por la maleza, necesita limpiarse, para acceder a la entrada de la Cova dels Coloms. Una cueva pequeña con una pared de piedra e higuera a su entrada. En día de tormenta, sería un buen refugio. 

Al poco tiempo, pasamos cerca de una cantera abandonada, cercada con una verja metálica, con un embalse de aguas fangosas. Regresamos a la pista y nos dirigimos hacía l’ Arcadeta. 

El camino sigue y nos sorprende gratamente, (al convertirnos este año en apicultores amateurs), ver a lo lejos, en una explanada, unas colmenas que colorean el paisaje. Alcanzamos en pocos minutos la Cova de l’ Orenga, la entrada está tapiada y con pintadas, y posteriormente, La Garrofera, como su nombre indica, un lugar con algunos bonitos algarrobos.

El último tramo transcurre cerca del depósito y de vergeles de naranjos emparedados, hasta visualizar el pueblo. Llegamos al puente del principio de la ruta para coger el coche. 

Una ruta sorprendente, tranquila y cómoda en su mayor parte. Recomendable para las estaciones de otoño e invierno. Un itinerario muy bien señalizado con paneles e hitos. Un paseo, relajante, variado y colorido con aromas de plantas endémicas y fantásticas panorámicas, que disfrutamos mucho. 

Encontraréis nuestras fotografías, videos y tracks en los siguientes enlaces: 

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