Las Majadas – Los callejones – Miradores – Las Fuentecillas

Para nuestro segundo día por la Serranía de Cuenca, nos espera un bucólico y aventurero laberinto por los Callejones de las Majadas. Un enclave que desborda sosiego y enigma. Cada cual dibuja su recorrido y se detiene en pequeños recónditos para su contemplación. Visitamos el mirador del Tío Cogote, con unas vistas excepcionales y el privilegio de observar el voluptuoso vuelo de los buitres leonados, las Fuentecillas, donde Fosca se remojo y disfruto de lo lindo, así como una mini aventura, cuando un rebaño de vacas nos obstaculizo el ultimo tramo de la ruta, para finalizar la jornada con un fabuloso atardecer en la laguna de Uña

A continuación, os indicamos el enlace a las recomendaciones de rigor y avisos importantes a tener en consideración antes de emprender actividades de senderismo, así como la ficha técnica: 

ENLACE A RECOMENDACIONES Y AVISOS IMPORTANTES

Desde la localidad de Uña, nos dirigimos al tranquilo pueblo de la Majadas.  A continuación, las coordenadas donde aparcamos el coche: 

ENLACE APARCAMIENTO

Seguimos un tramo muy corto por la carretera y tomamos una pequeña senda al lado de una granja, una estampa campestre con terneros y caballos nos acompañan. Cruzamos la carretera y seguimos por un camino un poco más ancho. 

Paseamos por un sendero cómodo, en un entorno más que agradable, observando las marcas blancas y amarillas junto a los paneles indicativos, que nos ayudan a alcanzar la pista forestal. Algunas formaciones siembran la zona y unas pocas simas están delimitadas por barandillas de madera. 

En pocos metros, cortamos por la izquierda hacia unas magnificas formaciones rocosas recubiertas de vegetación, es nuestra puerta de entrada al laberinto de Los Callejones. 

Los Callejones son el proemio a la Ciudad Encantada. Nos adentramos por un pasaje entre dos grandes formaciones. A partir de este punto, dibujamos nuestro propio recorrido y tiempo en realizarlo. 

El tiempo y la erosión han producido formas curiosas, corredores, arcos, setas, monolitos, puentes…Cada cual interpreta estas esculturas de la naturaleza y crea su propio recorrido. Es un ejemplo de formación kárstica conocida como lapiaz. 

Un lugar donde perderse entre rocas y pinos y encontrar flora en lugares imposibles, desafiando las rocas, como las anemonas blancas y azules, amén de otras flores y multitud de plantas aromáticas. 

Retrocedemos a la entrada para continuar por medio del bosque, hallando otras formaciones dispersas hasta llegar (por pista) al Mirador del Tío Cogote. 

Que decir de los miradores de este enclave, ventanas abiertas a todo el valle. Un privilegio para ver a los buitres leonados en sus majestuosos vuelos e imágenes preciosas de la Serranía de Cuenca.  

A lo lejos, vislumbramos un puente y armazón de hierro, que cruza entre dos montañas. En realidad, se trata de un canal de agua que transporta el agua del embalse de la Toba hasta una central hidroeléctrica en el pueblo de Villalba de la Sierra.  

Nos asomamos a varios miradores, con idas y vueltas,  con precaución, al no tener las barreras de madera. 

seguimos por la pista forestal hasta llegar a un sendero, con un árbol con marcas blanca y roja, bajamos poco a poco por el lado de un abrigo, la bajada es pronunciada y pedregosa. 

Continuamos por un frondoso bosque de pinos hasta alcanzar una pequeña planicie, con otra perspectiva de los miradores desde abajo. Es el paraíso de la abeja azul carpintera. 

Andamos por un estrecho sendero, con tramos pedregosos y alcanzando altura a medida que caminamos. Observamos formaciones curiosas y a una pareja de buitres volando bajo la atenta mirada de otros de sus congéneres mirando desde lo alto de un pino. Una experiencia increíble. 

A nuestra derecha, hacemos un pequeño alto, a la ombría de un corral, que tiene que albergar animales, puesto que encontramos esqueletos en su interior. Proseguimos el camino y nos acercamos a las Fuentecillas. 

Que decir de las Fuentecillas, que se lo pregunten a nuestra Fosca, se lo paso en grande,  revolcándose en el fango, mojándose de la fresquísima agua e incluso, aprovechar los hilos del «chorrador» para refrescarse. Ahora, el sendero se ensancha y por pista, pasamos al lado de una fuente.

Pronto, aparece el arroyo del Riofrío y de repente en el medio de la pista forestal, un rebaño de vacas con cara de pocos amigos. 

Como obstaculizan nuestro paso, optamos para no molestarles, proseguir nuestro camino por un pequeño sendero a la derecha, que nos reconduce a la pista y así evitar cualquier enfrentamiento. En poco tiempo, llegamos al pueblo, dando por terminada la ruta aventurera y llena de magia y sorpresa de hoy. 

Regresamos desde las Majadas al pueblo de Uña, donde nos alojamos, no sin antes, disfrutar de la caída del día paseando alrededor de la laguna y relajarnos en sus miradores y la caseta de observación de pájaros y truchas, cerca se encuentra la escuela de pesca y piscifactoría. 

Una ruta remarcable y recomendable, con paisajes fantásticos y rincones encantadores, llenos de magia. 

 

 

 

 

 

 

Os dejamos a continuación, el video en nuestro canal de YouTube, así como los enlaces a nuestras fotografías en Facebook, y los tracks de Wikiloc y Relive: 

Hasta la próxima aventurer@s!!!