Castalla: Xorret de Catí – Ermita – Rasos de Catí

Un paraje bucólico. Un espacio adaptado con bancos, en medio de la naturaleza para contemplar o relajarse. Una peregrinación a un castaño de India, una nevera, un mirador de madera y unas vistas espectaculares desde los rasos de Catí, entre otros encantos, es lo que nos depara la ruta que realizamos el domingo 25 de abril del 2021.

Unas instalaciones cerca de Castalla, entre la Sierra del Maigmó, los Rasos de Catí, la Cresteria del Fraile y la sierra del Cid, conocido como la hondonada de Catí. El área recreativa del xorret de Catí es el punto de partida de nuestro itinerario circular que hacemos en sentido contrario a las agujas del reloj.

A continuación, os indicamos el enlace a las recomendaciones de rigor y avisos importantes a tener en consideración antes de emprender actividades de senderismo, así como la ficha técnica de la ruta: 

ENLACE A RECOMENDACIONES Y AVISOS IMPORTANTES

A continuación, disponéis de las coordenadas para el aparcamiento en el Xorret de Catí:

ENLACE PARKING

Bajamos a nuestra derecha para atravesar la zona de actividades y seguir por un sendero botánico con varios carteles con características y denominación de la flora endémica. Entre los árboles se encuentran nogales, pinos, encinas, etc. Así como plantas aromáticas, tomillo, romero…bordeamos una balsa y seguimos por una pista más amplia. Giramos en la bifurcación a nuestra derecha. 

En pocos metros, divisaremos el famoso castaño de India. Lugar de peregrinación de muchas personas cuando llega la primavera. Un asombroso árbol con unas grapas de pequeñas flores elegantes rosas y blancas.

El camino sigue por la izquierda y pronto alcanzamos la nevera que se encuentra en ruina y cercada.

Proseguimos la marcha a nuestra izquierda. El sendero se vuelve más estrecho y algo pedregoso. Pasamos al lado de la ermita para tomar el sendero a la derecha. las marcas rojas y negras nos indican el camino, así como alguna marca de pintura en azul sobre una roca, en ese punto tomamos a la izquierda. Las vistas son muy bonitas. 

Disfrutamos de un paseo con vistas sobre el valle y los frondosos bosques, no tardaremos en ver el mirador de madera, un punto para contemplar la silla del Cid a lo lejos.

Retomamos la marcha por el sendero más estrecho que va en paralelo por la izquierda a la senda más ancha. En la forca de los dos caminos, nos decantamos por el de la izquierda.

El trayecto es ameno, disfrutamos en esta época de multitud de flores y plantas aromáticas. A lo lejos una casa en ruinas y unas formaciones rocosas, ahora nos espera una subida muy pronunciada 

Tras este empinado tramo, no tardamos en encontrar a nuestra derecha el sendero pedregoso ( sube  algo más moderado) que nos conduce  a los Rasos de Catí. Unas panorámicas espectaculares del valle e incluso en días claros se puede vislumbrar el mar en el horizonte. 

Recomendamos volver por  el mismo sendero hasta la pista. Nosotros bajamos por la pedrera, un poco arriesgado. Se llega al mismo punto. Ahí paramos para disfrutar de la sombría y comer nuestros bocadillos.  

Seguimos por el camino que enfrenta, baja un poco al principio. Observamos el valle por las dos vertientes. Después de un buen rato, alcanzamos una pared de roca. 

Este tramo es un poco delicado. Debería haber una cuerda para bajar a nuestra izquierda. Si se va con precaución, se baja relativamente bien. (No obstante, una cuerda de apoyo o cadena no vendría mal).

Continuamos por la izquierda, con cuidado, debemos bajar un poco por rocas grandes, sin demasiada dificultad, para reanudar la marcha en un sendero de tierra más estrecho en medio de la arboleda hasta llegar a un claro o collado.

Siguiendo el camino por la izquierda. No sin antes asomarnos a esa ventana sobre el valle, con estupendas perspectivas

Ahora las marcas pasan a ser blancas y amarillas, como las flores silvestres que nos rodean. Nos dirigimos hacia la foradada, el camino es bastante cómodo. 

Podemos apreciar de lejos el ojo en la montaña. Andamos el camino sin perder detalle de todo lo que nos rodea. En la bifurcación tomamos la izquierda. 

La marcas vuelven a ser rojas y negras y nos asomamos a una pared, subimos los peldaños de piedras para contemplar un grupo de personas que estaban haciendo escalada. 

Desde aquí vemos mejor la foradada. Estamos en el tramo final para completar el circulo y volver al Xorret de Cati, donde tenemos nuestro coche. 

Una ruta recomendable, muy entretenida, colorida y con muchos contrastes. La disfrutamos mucho, de corazón.  

Os dejamos a continuación, los enlaces a nuestras fotografías en Facebook,  tracks de  Relive y wikiloc:  

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Hasta la próxima aventurer@s!!!