Casas de Benali-Enguera: Barrancos de La Carrasca y El Gatillo.

A mediados de diciembre 2020 y tras una semana de fuertes vientos, descubrimos unos enclaves esculpidos por la naturaleza en las rocas, por la erosión del agua y el tiempo. Rincones recónditos  en medio de un gran bosque de pino, unas vistas espectaculares. Una preciosa ruta entretenida, que sorprende por  su belleza, con relieves “conformados de formaciones tabulares, como las muelas y estratos subhorizontales”, una riqueza visual de colores y sentidos. El desnivel no es demasiado pronunciado, pero en algunos tramos se debe extremar la precaución por tratarse de una excursión por barrancos y el sendero se vuelve estrecho y las rocas pulidas. Nuestro itinerario en forma de ocho, nos permite disfrutar de los dos barrancos: El de la Carrasca (SLV7) y el del Gatillo (SLV5), cerca de las Casas de Benali, tras pasar por el pueblo de Enguera.

Os remitimos a continuación a las recomendaciones de rigor y avisos importantes a tener en consideración antes de realizar una ruta: 

RECOMENDACIONES Y AVISOS IMPORTANTES 

Nos dirigimos a la población de Enguera, luego hacia las Casas de Benali. En el kilometro 16, cerca de la carretera, aparcamos el coche justo en frente de donde terminaremos nuestro recorrido. Os dejamos el enlace del aparcamiento: 

ENLACE APARCAMENTO

La ruta es en dos ocasiones circular, puesto que para realizar el segundo barranco, regresamos al coche para tomar el siguiente itinerario. Son 11 kilómetros muy interesantes que realizamos en 4h30 con paradas incluidas. 

Bordeamos la carretera por la izquierda durante un kilometro para llegar a un sendero con panel a nuestra izquierda e iniciar el primer recorrido por el SLV7, Barranco de la Carrasca. El sendero, amplio y cómodo, nos conduce a unas ruinas: La casa de Pepe Rafael . En ese punto giramos a la izquierda por un sendero más estrecho que empieza a descender. 

Empezamos a descubrir panorámicas fantásticas de la zona. 

Siguiendo las marcas blancas y verdes, terminamos en un balcón con fabulosas vistas del terreno, así como la frondosa arboleda de pinos. 

Un inciso para dar las gracias a las personas que dedican tiempo a limpiar las sendas, para poder darnos la posibilidad de disfrutar de la naturaleza. Observamos que muchas plantas tenían pelo de oveja, desgraciadamente, nos topamos con un cadáver. Nos sorprendió el majestuoso e imponente vuelo de una águila real, que se encontraba muy cerca, una maravilla. Un paraje muy tranquilo y relajante. 

Seguimos por la senda con mucha vegetación de coscoja, palmitos y carrasca. En el barro, huella de la fauna que habita este lugar: cabra montesa, nos encontramos en la solana de Guarañonera. 

A partir de ahora, el sendero se difumina casi entre la vegetación y emprendemos una bajada continuada alternando con eslabones de rocas hasta vislumbrar el abrigo en el barranco de la Carrasca. Aquí también tuvimos la suerte de poder observar a una águila perdicera.

En poco tiempo, llegamos al barranco de la Carrasca. Tenemos una vista del cauce del rio casi seco y una ventana al bosque de pinos y perspectivas de las dos orillas. Subimos por una roca al abrigo. El agua y el tiempo han erosionado la piedra dotando de colores a las estalactitas que brotan de la roca, en algún sitio se puede ver como caen las gotas del agua.  

No pueden subir al abrigo, sin contemplar su interior y el entorno. El tiempo se detiene. Nos abruma la belleza que nos rodea.  

Proseguimos bordeando las paredes del abrigo para ir subiendo por los estratos de piedras y dominar el barranco. El sendero es estrecho y muy pegado al borde del precipicio. Las vistas son muy bonitas. Llegamos al pasadizo entre dos rocas, muy entretenido y divertido, que nos transporta al siguiente nivel en un plisplás. 

Antes de llegar a la carretera, cogemos un sendero a nuestra derecha que traviesa unos montículos de maderas trituradas. El sendero atraviesa una exuberante vegetación para cruzar una zona del bosque, donde encontramos multitud de pelo de oveja en las plantas, seguramente zona de pastoreo. Nos dirigimos hacia donde aparcamos el coche, por un tramo corto de la carretera y seguimos hasta la bifurcación a la derecha con un panel indicativo del siguiente barranco: El del Gatillo. El camino es ancho al principio y vemos las paredes que bordearemos más adelante tras  pasar por el abrigo. 

Este abrigo es un poco más abierto pero forma media circunferencia, es otra ventana hacia el horizonte poblado de pinos, Tiene dos alturas y pasamos por un “portal” de vegetación para trepar por la  roca, alcanzando un primer eslabón en altura. 

El sendero nos va aproximando cada vez más a las paredes de la montaña. Apreciamos las diferentes notas cromáticas de las piedras rocosas que se conjugan a la perfección con la flora y el otoño. 

El trayecto, en un principio bastante cómodo, es un constante descubrimiento de detalles, las paredes parecen vestirse de motivos y las plantas aromáticas y endémicas, como el te de roca o el romero, crecen por dentro de las rocas. 

Siempre siguiendo las indicaciones de las marcas, llegamos a la trepada un poco más “puntillosa”, pero disponemos de una cuerda para ayudarnos, sin demasiado esfuerzo. 

Poco a poco ganamos altura y las vistas son espectaculares, pasando por algunos abrigos más pequeños y acercándonos  a lo alto del barranco del Gatillo.

Un hito señala la dirección a seguir por una senda ancha, permitiéndonos disfrutar en este último tramo de unas admirables imágenes de los bosques de pinos. El camino desemboca en una explanada con bastantes piedras que atravesamos para tomar la vía que termina en la carretera donde aparcamos nuestro coche. 

 Os invitamos a que ojeéis el video de la ruta en nuestro canal de Youtube, No olvidéis suscribiros! 😉     

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Barrancos de La Carrasca y El Gatillo

En los siguientes enlaces, disponéis de nuestras fotografías en Facebook y videos de los tracks en Relive y Wikiloc: 

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Hasta la próxima aventurer@s!!!!