Pic du Midi de Bigorre desde col du Tourmalet

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Nuestro segundo día, lo dedicamos a la subida al Pic du Midi de Bigorre (2877m) desde el Col du Tourmalet. Una ascensión que puede parecer atrevida, pero que se realiza sin demasiada dificultad hasta el último tramo, bastante más pronunciado y con piedras sueltas. Las vistas desde el punto geodésico son sublimes e impresionantes. Como dicen algunos:  «Esta excursión ofrece imágenes impactantes, panorámicas inolvidables y recuerdos imborrables. El Pic du Midi es la brújula de esta caminata. Su altitud de 2.877 metros y su majestuosidad evocan aquellas montañas designadas como residencia de los dioses.» y no podemos estar más en concordancia. 

A continuación, os indicamos el enlace a las recomendaciones de rigor y avisos importantes a tener en consideración, antes de emprender actividades de senderismo, así como la ficha técnica:

Partimos de un puerto legendario en los Pirineos y una visita obligada para el Tour de Francia, el col del Tourmalet conecta el valle de Campan con el valle de Gavarnie. Pasaremos en paralelo al sendero que conduce al Lac d’Oncet, que visitamos la tarde anterior. Seguidamente, os dejamos las coordenadas donde aparcamos el coche: 

APARCAMIENTO COCHE

En los alrededores hay una área para la practica de esquí, en época de nieve. En frente del restaurante abandonado, tomamos la pista ancha de la derecha. Desde aquí, tenemos unas preciosas vistas del valle y de donde iniciamos la ruta al lago d’Oncet, el día anterior.

Es la hora azul, muy temprano, y el sol todavía despierta. Esta tenue luz le da un toque mágico al ambiente.

La pista es cómoda y sube muy gradualmente. Las rocas empiezan a colorearse de tonalidades anaranjadas y verdosas que sobresalen del gris.  

Nos encontramos ahora en paralelo al camino, que seguimos el día anterior para visitar el lac d’Oncet. Desde aquí vislumbramos varios picos, sobresale, el Pic du Midi du Bigorre y el observatorio.

Todavía quedan algunas zonas con nieve. La perspectiva del lago es muy diferente desde este enclave. 

Ahora, es un autentico espejo para el despertar de la montaña. Su imagen va cambiando a medida que tomamos altura y su color se vuelve de un azul marino o medianoche. Bordeamos unas cabañas en ruinas.

Las montañas dibujan unas líneas puntiagudas en el horizonte. Se observan muchas franjas de nieves en estos montes. 

Poco a poco, ganamos altura y las vistas nos impresionan cada vez, más si cabe

Hoy, la laguna contigua al lago, nos recuerda que estamos a nueve de octubre, festivo en la comunidad valenciana. No quitamos de vista al Pic du Midi

Si ponemos atención, algunas cimas emblemáticas asoman su silueta como el Monte Perdido, la brecha de Rolando, el Taillon y Vignemale…

Vemos a lo lejos, l’Hôtellerie des Laquets que no tardamos a alcanzar. Las montañas forman lineas en 3D. 

Pasamos el antiguo hotel, siguiendo la pista en zig-zag para emprender el último tramo. Ahora la pista se transforma en un pequeño sendero mucho más pedregoso y mucho más pronunciado. 

La construcción del observatorio empezó en 1870, y recordamos a los «muletiers» portadores que subían muy cargados con o sin nieve por estos senderos, a riesgo de avalanchas, cuando estaba nevado.

Nosotros encontramos algo de nieve, que evitamos pisar por riesgo de resbalar. Las panorámicas de este enclave son fabulosas

Si levantamos la vista, nos domina el observatorio. La senda serpentea y su desnivel con más grado. 

Un último esfuerzo. Paramos una o dos veces, para retomar el aliento, aunque nos puede el entusiasmo que nos empuja a seguir. Pasamos por debajo del montacarga de época.

Prácticamente, todas las personas que llegan al pico, se toman cinco minutos para parar y respirar el afán de libertad y complacerse de su hazaña personal.

Se puede subir una escalera de caracol para acceder a la «Terrasse de Baillaud», desde donde tenemos otras panorámicas de la otra vertiente.

A lo lejos, podemos ver la pasarela, solo permitida para las personas que suben por el teleférico. 

Nos pasaríamos horas a hacer fotografías y disfrutar de las fantásticas imágenes que nos ofrece el Pic du Midi de Bigorre. Tomamos el tiempo, para descansar y un tentempié, antes de emprender el regreso, para ello nos acompaño un atrevido y simpático pájaro.

En la bajada, una planicie con un banco, nos invita a sentarnos para disfrutar de este balcón. Mirador perfecto.

El descenso es más ameno. Las telecabinas suben y bajan a intervalos cortos. Volvemos a reparar en el lac d’Oncet.  

Su circunferencia se agranda por momentos. Unas curiosas ovejas nos vigilan de lejos para saludarnos y seguir su camino con su singular tintineo. 

Ya más cerca de la laguna, el Pic du Midi de Bigorre y su observatorio se ven envueltos en un manto de nubes

Hemos tenido el privilegio de ver varias personas practicar el parapente, un buitre cerca del lago y una lagartija mimetizándose con la roca. 

Las rocas nos brindan retratos con colores bucólicos, casi irreales. En pocos minutos, alcanzamos el aparcamiento, donde podemos contemplar llamas, especie emblemática, desde hace unos años, de esta querida montaña.  

Una fantástica ruta e ineludible para los amantes de la montaña. Preámbulo de los 3000m, que no confiere una excesiva dificultad, salvo el desnivel más pronunciado del último tramo para llegar a la cima. Nos ofrece unas panorámicas sublimes de la cadena pirenaica y de una parte de Occitania. Un lujo y privilegio llegar hasta el, para no olvidar los paisajes y sensaciones, que nos regala.  

 

Os dejamos a continuación, los enlaces a nuestras fotografías en Facebook, y los tracks de Wikiloc y Relive:

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Hasta la próxima aventurer@s!!!